
“En tiempos irregulares y en escenarios dispersos, los seres humanos han alcanzado grandes logros. Han encontrado verdades acerca de la forma en que trabaja el mundo físico, inventado dispositivos increíbles…, han arreglado palabras en formas que iluminan los misterios de la condición humana.”
Charles Murray
El descubrimiento del “secreto de la vida” (DNA y su código) posee implicaciones profundas. Todos los organismos vivos de este planeta compartimos el mismo material hereditario y, lo que es aún más sorprendente, el mismo código de información. Incluso los virus, que tradicionalmente no son incluidos dentro de la clasificación de seres vivos comparten este material o una variedad muy cercana del mismo (el RNA), lo cual tiene implicaciones profundas. Una de tales implicaciones es trascendente en el Diagnóstico Molecular.
Al compartir el material genético, todos los seres vivos poseen un común denominador químico que los vuelve susceptibles de estudio. Hoy reconocemos que este material hereditario está compuesto por varias estructuras, de las cuales los genes son destacables. Los genes son las instrucciones escritas en el código genético que una vez traducidas le confieren a la célula portadora las características propias.
Los genes, a su vez, se encuentran agrupados en largas moléculas de DNA que son envueltas en proteínas muy especializadas (histonas) y de esta forma crean los famosos cromosomas. A todo el material genético de un ser vivo (al juego de sus cromosomas) se le denomina genoma. Así, citando a Terence A. Brown, podemos decir que “el genoma de un organismo determinado posee la información necesaria para construir y mantener un ejemplo vivo de ese organismo.”. Todos los organismos de una especie comparten el mismo genoma, aunque es aceptable que existan diferencias minúsculas (que es aquello que fundamenta la variabilidad biológica, una parte de la cual es evidente a simple vista). El genoma de cada especie, por lo tanto, posee características distintivas, una de las cuales es su tamaño. Así tenemos que el genoma de una bacteria muy sencilla, pero nociva como el vibrio cholerae, la causa del cólera y sus terribles diarreas, posee un genoma de 4.03 Mb (mega bases, una unidad que cuenta a las bases químicas que componen las moléculas de DNA y RNA) y unos 4,000 genes, mientras que nuestro propio genoma posee un tamaño de 3,200 Mb y unos 20,000 genes aproximadamente.
Si todos los seres vivos y algunos no vivos (en la definición clásica de la vida) como los virus poseen la misma arquitectura química y el mismo lenguaje químico, y si nosotros conocemos la arquitectura individual (completa o parcial) de ellos, podemos detectarlos, medir la actividad de cada organismo y manipularlo, entre otras cosas. Todo esto lo venimos haciendo desde hace muchos años y no será ninguna novedad para algunos. Desde el 2003 es una realidad que en Laboratorios Lister se ofrece, por primera vez, un estudio de diagnóstico molecular para VIH y de carga viral para VIH. Pronto esperamos expandir las opciones diagnósticas con otros exámenes importantes en el mejoramiento de la calidad de vida de nuestra comunidad. Yo defino al diagnóstico molecular como una rama de la medicina molecular que se encarga de la identificación y medición de objetivos moleculares (usualmente material genético) para fines diagnósticos o pronósticos. El área complementaria de la medicina molecular es la terapéutica molecular, mejor conocida como terapia génica.
Por lo pronto, la carga viral de VIH que ofrecemos en Laboratorios Lister es el único estudio que nos dice si un tratamiento antiretroviral (normalmente utilizado contra el VIH) está siendo efectivo. Es de vital importancia este dato, ya que sin él, no es posible monitorear con alto grado de certidumbre el comportamiento del virus. Existen otros estudios que arrojan información valiosa en otro sentido, como el conteo de subpoblaciones linfocitarias (también ofrecido por Laboratorios Lister), en este caso la medición se hace sobre células sanguíneas (linfocitos) que se modifican en respuesta al virus y, su reactividad no es exclusiva del comportamiento del virus, es decir, existen otros agentes o situaciones que repercuten en sus niveles. Este otro estudio es también muy valioso, pero para monitorear el estado del sistema inmune. Una vez más, no existe otro estudio que mida la actividad del virus y, por lo tanto, la efectividad del tratamiento que la carga viral. En Laboratorios Lister queremos ofrecerle información certera que nos permita coadyuvar en el mejoramiento de su calidad de vida como nunca se ha podido antes. El que hoy podamos ofrecer esta información es un gran logro para nosotros y, el que existan estas tecnologías de biología molecular es, sin duda alguna, un logro de la humanidad. Aún queda mucho por hacer, pero con tesón y esperanza seguramente flanquearemos problemas actuales como la misma pandemia de SIDA que hoy por hoy se nos plantea como la nube de nuestro tiempo.